Volver al inicio Preparación

No tienes que llegar sabiendo explicarte perfecto.

La primera sesión no es un examen. No tienes que llegar con las palabras correctas, el diagnóstico armado ni una explicación impecable de lo que te pasa.

A veces una persona llega diciendo "tengo ansiedad". Otras veces solo sabe que ya no se siente bien, que repite lo mismo, que está más irritable, que consume más, que discute más o que lleva demasiado tiempo funcionando sin sentirse realmente presente.

La primera parte del trabajo no es que tú traigas todo claro. Es empezar a ordenar contigo lo que está ocurriendo: qué síntomas hay, desde cuándo, cómo se meten en tu vida, qué has intentado para sentirte mejor y qué formas de responder quizá ya están sosteniendo el problema.

Antes de venir, puede ayudarte pensar en tres cosas

  • Qué te hizo decir "ya necesito atender esto".
  • Qué áreas de tu vida ya están siendo afectadas.
  • Qué has intentado hasta ahora para resolverlo o sobrellevarlo.

No necesitas preparar un discurso. Necesitas llegar con honestidad suficiente para empezar a mirar lo que quizá llevas tiempo minimizando.

No tienes que llegar sabiendo exactamente qué te pasa. Para eso también sirve empezar un proceso: para dejar de dar vueltas y comenzar a entender con claridad por dónde conviene trabajar.

¿Listo para dar el primer paso?

Agenda tu primera sesión o escríbenos para resolver cualquier duda antes de decidir.

Si quieres dar el primer paso, puedes agendar una primera sesión o resolver una duda por WhatsApp.